PRESENTACIÓN

Es una alegría para mi, el poder introducirles a ustedes las glorias del brahmacarya. Brahmacarya es la vida de un estudiante célibe que recién comienza a comprender cual es la responsabilidad de haber nacido en un cuerpo humano. Generalmente se asocia la practica de brahmacarya con la vivencia en Gurukula, la escuela del Guru, o la vivencia en un ashram, bajo los estrictos principios de la vida monástica. En sinopsis se puede decir que brahmacari o brahmacarini es un hombre o una mujer estrictamente célibe que usa su tiempo para servir a su maestro espiritual, para servir a los Vedas y a toda la humanidad. El concepto brahmacari también tiene otras aplicaciones prácticas, por ejemplo, se usa el termino grihasta brahmacari para aquellas parejas que usan la vida sexual única y exclusivamente para invitar hijos a sus familias y al mismo tiempo son muy dedicados al servicio de los ideales espirituales. Swami BA. Paramadvaiti

miércoles, 1 de julio de 2009

El sexo no es obligatorio



Apuntes de tomados de : “El sexo no es obligatorio” – Liz Hodgkinson



Si el celibato a pasado a despertar tanto rechazo, es porque se nos ha inducido a creer que el sexo es: a) necesario y b) natural.

Al ser no sexuales, los célibes tienden a ver a los otros como seres humanos individuales, y no simplemente como cuerpos, los cuales se pueden clasificar como atractivos o no atractivos, los cuales se pueden aceptar o rechazar.

Si tememos prescindir del sexo, es porque no comprendemos del todo qué es.

Celibato: la alternativa no sexual para relacionarnos con las personas.

Si observamos el reino animal (bioquímicamente no muy lejos del nuestro), descubriremos que ninguna especie siente deseos sexuales cuando no hay posibilidades de reproducción.

Cuanto más interesante es la vida de una persona en su verdadero sentido, menos sentirá ese individuo la falta de actividad sexual. En otras palabras: el sexo solo puede proporcionar falso entretenimiento y entusiasmo a una vida vacía y sin utilidad.


El sexo es el único proceso fìsico del que se podría prescindir toda una vida sin efectos necesariamente negativos.


El sexo puede llegar a volverse una adicción, pues es como una droga. A pesar de que las primeras experiencias son desagradables, una vez que se establece el hábito, se experimenta una gran incomodidad ante la privación.

El deseo sexual no es en principio, una necesidad fìsica; se origina en la mente. Es una necesidad imaginaria, no real.


La sexualidad imita el amor. Pues el sexo no es más necesario para la vida diaria que un vaso de whisky o una bomba de crema.


En el fondo sabemos que el contacto íntimo de los cuerpos representa una forma de intercambio comercial.

Por conveniencia, por complejos, o por motivos emocionales, etc., hemos decidido centrar los deseos, las expectativas y las frustraciones en la zona genital.

Las zonas genitales o erógenas, no se excitan solo ante la expectativa del acto sexual. Por ejemplo, es bien sabido que todos los hombres experimentan un orgasmo antes de que se los ejecute, pues miedo de cualquier tipo estimula el sistema de excitación del cuerpo, y las primeras partes en que se lo experimenta son las zonas erógenas.

Lo que llamamos deseos sexual, según Branko Bokun, es miedo en verdad. Tenemos miedo de nosotros mismos, de los otros, etc., e imaginamos que podemos disipar esos temores con la actividad sexual, pues los sentimos (a los temores) en la región sexual. Es bien sabido que durante las revoluciones y las guerras, épocas en que reina la inseguridad, aumenta notablemente la actividad sexual.

Ninguna sensación fìsica (sexo) podrá jamás aliviar los tormentos de la mente (miedos).

Lo que se llama la “excitación”, es simplemente un aumento de tensión nerviosa en el cuerpo.

La fantasía de que se experimenta una felicidad casi espiritual cuando se está en brazos de un ser amado, durante el acto sexual y después de él, es sólo eso: una fantasía.

Cualquiera sabe que el apetito fìsico de comida se satisface comiendo; nadie necesita leer libros ni ver películas que así nos lo demuestren. En cambio, cuando oímos decir que el apetito sexual se puede calmar mediante su practica, escuchamos y leemos hacerca de esto. Pero si prestamos atención nos daremos cuenta que hacemos esto, no es porque sepamos que es cierto, sino porque nos gustaría que lo fuera.

Cuando se emplea el sexo como manera de soportar los problemas, el hipotálamo (glándula situada en el cerebro, que controla la razón y las emociones) se ve inducido a pensar que los problemas han sido resueltos.

Mientras continuemos considerándonos principalmente como criaturas sexuales, seguiremos sintiéndonos reprimidos, frustrados e insatisfechos, por mucha actividad sexual que mantengamos.

Existen riesgos muy considerables de que los jóvenes desarrollen el hábito de esperar que otros cuiden de ellos, los hagan felices y los “completen”, si comienzan a mantener relaciones sexuales a edad temprana.

1 comentario:

camilo dijo...

estoy totalmente de acuerdo con los plenteos que realiza el libro, tengo 39 años y soy virgen y estoy totalmente orgulloso de ello camilokant@yahoo.com.ar